La Ley y la Excepcion
- Don V.

- hace 2 días
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Hay epocas en las que los dias no transcurren: pesan, see apilan unos sobre otros con la obstinacion de las piedras. Una mala noticia convoca a la siguiente, una ausencia abre la puerta a otra ausencia, el cansancio deja de ser un estado para convertirse en un paisaje.
Entonces aparecen las dudas, las despedidas, los silencios que no encuentran traduccion, las noches demasiado largas y las mañanas que llegan sin promesa.
La vida parece adquirir una extraña vocacion por el derrumbe. Lo que ayer era certeza hoy vacila. Lo que parecia eterno revela la fragilidad de un cristal. Se rompen proyectos, envejecen los sueños, los recuerdos pesan mas que el presente y hasta la esperanza aprende a caminar con dificultad.
Es una secuencia casi perfecta: el miedo llama a la incertidumbre; la incertidumbre invita a la soledad, la soledad alimenta los fantasmas, los fantasmas erosionan la voluntad. Y cuando ese mecanismo termina de cerrarse, uno descubre que no siempre es el dolor lo que vence, sino la lenta costumbre de convivir con el.
Sin embargo, incluso las arquitecturas mas oscuras contienen una grieta. No una explicacion. No una respuesta. Una presencia.
Porque hay un amor que no discute con la tormenta. Simplemente permanece. No necesita derrotar al mundo, le basta con impedir que el mundo nos derrote por completo. Mientras todo alrededor insiste en caer, ese amor sostiene.
Cuando las palabras ya no alcanzan, comprende. Cuando el cansancio clausura el horizonte, presta el suyo. Y cuando uno ha olvidado el camino de regreso, ese amor no señala la salida, se transforma en ella.
Quiza por eso el amor verdadero no sea el premio de una vida feliz, sino la excepcion que desafia todas las leyes del infortunio. El unico acontecimiento capaz de romper una cadena de oscuridades sin recurrir a la fuerza.
La unica revolucion silenciosa que convierte el peso en refugio, la incertidumbre en confianza y el miedo en un lugar donde ya no gobierna.
Hay derrotas que ninguna voluntad puede evitar. Hay heridas que ningun tiempo consigue borrar. Pero tambien existe ese milagro discreto, improbable y profundamente humano de encontrar un corazon cuya sola existencia cambie el sentido de todas las secuencias anteriores.
Y entonces uno comprende que el verdadero salvador nunca fue la suerte, ni el destino, ni el azar.
Siempre fue ese gringo amor.
